LA SOCIEDAD DEL MIEDO.

Categorías Periodismo

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/01/actualidad/1443686741_700809.html

“Trump se refirió a la posibilidad de que los refugiados sean en realidad un ejército terrorista disimulado, que están entrando en Europa y otros países occidentales “sin identificar” y sin que se sepa exactamente de dónde provienen.” (EL PAÍS, 1 de Octubre 2015)

Bienvenidos, una vez más, a la sociedad del miedo. Ahora, los “refugiados” son “yihadistas”. Quizá y sólo quizá, son personas, como nosotros, que buscan una sociedad en paz, en la que poder comer, estudiar, criar a sus hijos, formar una familia… quizá sólo sean personas, como tú y como yo, que tienen esperanzas y sueños por cumplir. Pero, en lugar de eso, es mejor tacharlos de terroristas.

Eduardo Galeano.

El Miedo Manda

Habitamos un mundo gobernado por el miedo, el miedo manda, el poder come miedo, ¿qué sería del poder sin el miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse.

El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio que aturde las calles.
El miedo amenaza.
Si usted ama tendrá sida.
Si fuma tendrá cáncer.
Si respira tendrá contaminación.
Si bebe tendrá accidentes.
Si come tendrá colesterol.
Si habla tendrá desempleo.
Si camina tendrá violencia.
Si piensa tendrá angustia.
Si duda tendrá locura.
Si siente tendrá soledad.

El miedo global

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.

Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.

Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.

Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.

Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.

Las armas tienen miedo a la falta de guerra.

Es el tiempo del miedo.

Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.

Miedo a los ladrones y miedo a la policía.

Miedo a la puerta sin cerradura.

Al tiempo sin relojes.

Al niño sin televisión.

Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar.

Miedo a la soledad y miedo a la multitud.

Miedo a lo que fue.

Miedo a lo que será.

Miedo de morir.

Miedo de vivir.

Mi madre grita a los cuatro vientos que soy “periodista”.
Mis profesores aseguran que me falta el TFG. Todavía no lo tengo muy claro pero, mientras me iba de fiesta con Capote, Meneses me gritaba “el periodismo está en la calle”. Así fue y, así nunca nos lo contaron.

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