El invierno llegó y tú no estás. No sé qué pesa más si tu ausencia o el amargo sabor de la soledad. Prometí no volver a escribirte y aquí estoy, dejando seco el bolígrafo que vio nuestra historia. Nos quedan los recuerdos de un ayer, que ni mañana se borra. Sigo esperando las quinientas noches en las que Sabina me prometió que te olvidaría, y creo que esta es la 502. Pero seguimos escribiendo poesía a quien siempre quiso ser novela. Dejando un corazón roto…Continuar leyendo “Puedes llamarlo Madrid, NUEVO VÍDEO.”