Madrid 26 de julio. El calor inunda la capital y en la puerta de Sol un enorme letrero: SO RO RI DAD. Ese mismo cartel con el que una chica recorría toda la Gran Vía un 8 de marzo al grito de «las calles son nuestras» porque desde que aquel hombre acosó a su amiga en esa discoteca sabía que las calles serían suyas pero, «que las noches… también lo eran.» Fue un 15 de abril cuando aquella niña – de apenas 8 años- con…Continuar leyendo «¿Por qué una acampada feminista en Sol?»

Metro de Madrid. Viernes 1 de junio. Tres de la tarde. Sonrisas, indignación y una señora jugando al Candy Crush. Caramelitos rojos, morados, naranjas, azules y, algún que otro, verde. Filas de unión buscando ganar puntos. Madrid. 1 de junio. Tres y dos minutos de la tarde. Una señora maneja sus caramelitos en busca de más puntos.    La alarma suena. El metro para. La gente baja. España ha cambiado. Esta vez, es el Candy Crush el que juega con nosotros. Ya mañana hablamos de política….Continuar leyendo «Hoy no me toca hablar de política»

Cuarto de carrera de periodismo y, todavía se me atravesaban las letras. A apenas a unos días de graduarme no sabía muy bien qué estaba haciendo allí, pero sí de qué manera: mal y tarde.   Como aquel trabajo que dejé para última hora porque me enredé a ver vídeos de poesía. Como el día que fui a la biblioteca a por un libro de “Teoría de la información” que nunca leí porque descubrí a Foucault.  O, la mañana que llegué tarde a clase porque…Continuar leyendo «Terminé la carrera mal y tarde»

  El Ministerio de la Verdad tiene sede en Google y sus juicios se dictan en 140 caracteres. Las cookies manejan nuestra agenda. Los “te quiero”s se dicen por WhatsApp. Los amigos se miden en Facebook. La comida se degusta en likes. Los libros ya no tienen olor ni el dinero color. Neo nunca pudo salir de Matrix. Nietzsche retuiteó a un tal Zaratustra. El mundo de las Sombras se reflejó en megas y Platón sigue publicando sus teorías en Stories. Mientras tanto, Virginia pide…Continuar leyendo «#1984»

Después de todo (y, después de tanto): papeles perdidos, declaraciones «indeclaradas» y promesas rotas. Pactos sin firma y firmas llenas de pactos. Después de políticos sin política y democracia sin justicia. Tras la eterna «no dimisión». Detrás de los «no presentado»que pasan a ser un «siete» y son directamente (y curiosamente) proporcionales a  los profesores que dejan la docencia para dedicarse a la administración pública. Humanos inhumanos y máquinas con corazón. Un mundo patas arriba. Después de tanto, después de todos y todo, se encuentra…Continuar leyendo «Las palabras que no se lleva el viento, terminan por cambiar el mundo»

Madres rompiendo con los roles y estereotipos. Hijas denunciando asesinatos, trata y violaciones. Abuelas, gritando para romper con un techo de cristal que, aún agrietado, sigue existiendo. Para curar la brecha salarial que tiene más de abismo que de brecha. Dando alas y no anillos a aquellas niñas que son obligadas a casarse. Y acabar una vez por todas con la mutilación genital femenina.   Porque ser niñas en algunos países es una deshora y, en otros un suplicio. Ahí, estaba ella negándose a aceptar que…Continuar leyendo «8M: Por mí y por todas mis compañeras»

La filosofía nació con el ser humano, el ser humano dio luz ideas, como bien decía Sócrates. Pero, la filosofía tenía una melliza; la poesía, la cual pintó sentimientos en un folio de papel. Durante años se intentó separar la razón de la pasión. La filosofía de la poesía. Platón condena a los poetas en la República. “Los sentimientos no deben dominar al intelecto” advertía Platón. Pero, un hecho aconteció a la filosofía que cambio su forma de ver la vida: la muerte de Dios….Continuar leyendo «Filosofía y poesía: María Zambrano»

Fue en el último momento cuando decidió no coger el avión. Cuatro años más tarde recorría la ciudad soñando con lo que pudo ser y, en cambio, no fue. -Me eché novio y decidí quedarme en Madrid. Nos contaba a tres Erasmus sorprendidos, mientras su madre reprochaba su decisión. -Perdí un viaje tonto y gané al hombre de mi vida. No me arrepiento. Casada y feliz se alejaba por la puerta de aquella famosa heladería. –Creo que no cambiaría esto por nada. Comentaba Pau, muy…Continuar leyendo «Esto no es una despedida»

Las calles se iban oscureciendo, Bolonia, empezaba a iluminarse. El rojo de los tejados cada vez era más oscuro y la música de los bares más alta. Entre tanto y entre plazas, un hombre. – “Setenta y un años”- me comentaba. Ahí estaba, vendiendo fotografías en blanco y negro, en mitad de un mercado de antigüedades en pleno invierno. “¿Son suyas?, ¿por qué las vende?” me precipité a interrogarle en mi chapucero italiano. “No, son de mis padres, ya muertos.” Una cantidad infinita de preguntas…Continuar leyendo «Bolonia: El vendedor de instantes»

Después de cuatro meses viviendo en Italia puedo decir que su sistema de organización y gestión es un desastre. Burocracia resumida en miles de papeles que acabarán perdiéndose, como aquel bus que nunca llegó (o, por lo menos no a su hora.) Donde es normal esperar cinco horas para una urgencia médica o un examen. (Por no hablar de los cien documentos que se necesitan para poder entrar en una biblioteca.) Sí, necesitas DNI, pasaporte, Codice Fiscale y una autorización de la inteligencia de investigaciones…Continuar leyendo «Un desastre llamado Italia»