Las calles se iban oscureciendo, Bolonia, empezaba a iluminarse. El rojo de los tejados cada vez era más oscuro y la música de los bares más alta. Entre tanto y entre plazas, un hombre. – “Setenta y un años”- me comentaba. Ahí estaba, vendiendo fotografías en blanco y negro, en mitad de un mercado de antigüedades en pleno invierno. “¿Son suyas?, ¿por qué las vende?” me precipité a interrogarle en mi chapucero italiano. “No, son de mis padres, ya muertos.” Una cantidad infinita de preguntas…Continuar leyendo “Bolonia: El vendedor de instantes”

  Pensé que todos los caminos llevaban a Roma. Y, siempre me llevaron a ti. (No me salían las cuentas. ) Apagaron las luces del Coliseo. Cerraron las puertas del Vaticano. El Panteón se derrumbaba a tus pies. Y, en Piazza Navona los ríos se des(bordaban.) Mientras tanto, en Trastevere dos señores leían tu poesía. Pasaste por Roma haciendo monumento entre tanta ruina. Quizá, escribimos al revés la palabra. (Amor) Ahora todo cuadra.