8M: Por mí y por todas mis compañeras

Madres rompiendo con los roles y estereotipos. Hijas denunciando asesinatos, trata y violaciones.

Abuelas, gritando para romper con un techo de cristal que, aún agrietado, sigue existiendo. Para curar la brecha salarial que tiene más de abismo que de brecha. Dando alas y no anillos a aquellas niñas que son obligadas a casarse. Y acabar una vez por todas con la mutilación genital femenina.   Porque ser niñas en algunos países es una deshora y, en otros un suplicio.

Ahí, estaba ella negándose a aceptar que por nacer niñas tengamos un obstáculo añadido.

 

Vi a mujeres dando la  voz por aquellas que, aun queriendo gritar,no pudieron.

Borramos los prejucios, las competiciones y las amenazas.

Nos dimos las manos. Todas, luchando por un mismo sueño. Juntas.

Y, lo que al principio parecía un yo, tú ella. Se convirtió en NOSOTRAS.

Algunos lo limitaban a ‘política’ otros, lo llamaban ‘utopía’

se equivocaban, simplemente era justicia.  

 

Se paró el mundo, lo paramos, lo cambiamos e hicimos historia.

 

Un desastre llamado Italia

Después de cuatro meses viviendo en Italia puedo decir que su sistema de organización y gestión es un desastre.

Burocracia resumida en miles de papeles que acabarán perdiéndose,

como aquel bus que nunca llegó (o, por lo menos no a su hora.)

Donde es normal esperar cinco horas para una urgencia médica o un examen. (Por no hablar de los cien documentos que se necesitan para poder entrar en una biblioteca.)

Sí, necesitas DNI, pasaporte, Codice Fiscale y una autorización de la inteligencia de investigaciones Carabinieri para hacerte una tarjeta de Videoclub.

Pero, para desastre la conducción sin ley: motos, bicis, coches, autobuses y, algún que otro, tractorcito: Coros de pitos, sirenas y gente.

Entre tanto ruido, una señora tocando ‘ma il cielo è sempre più blu.

Entonces, te paras, observas y ríes.

Mirador de Miguel Ángel, Florencia Sandra Lázaro
Piazzale Michelangelo (Florencia) Sandra Lázaro.

Ríes porque te has acostumbrado a llegar tarde a los sitios, al olor del pesto, a los precios infinitos de los quesos,a perderte por las calles sin salida, a admirar el paisaje, el arte de cada esquina. Te has acostumbrado a hacer los exámenes orales, a leer La Nazione y a no echar piña a la pizza.

Cambiaste tus legumbres por pasta. Tu ‘hola y adiós’ por ‘Ciao.’ El idioma ya te resulta familiar, aunque… sigues sin entender su manía de no beber capuccino a partir de las dos de la tarde.

Te vuelves a parar, pero, esta vez no ríes,  el papeleo, la burocracia y la gestión ya no te importan.

Encontraste el orden en pleno caos, es ahí, cuando te das cuenta que no te estabas acostumbrando sino enamorando de ese maravilloso desastre llamado Italia.

Y, amiga, amigo, siento decirte que en este punto de la partida, ya no hay salida.

Cuando Italia te atrapa… es para siempre.

     Sandra Lázaro

Roma al revés

 

Pensé que todos los caminos llevaban a Roma. Y, siempre me llevaron a ti.

trastevere
Trastevere. Sandra Lázaro

(No me salían las cuentas. )

Apagaron las luces del Coliseo. Cerraron las puertas del Vaticano. El Panteón se derrumbaba a tus pies. Y, en Piazza Navona los ríos se des(bordaban.)

Mientras tanto, en Trastevere dos señores leían tu poesía.

Pasaste por Roma haciendo monumento entre tanta ruina. Quizá, escribimos al revés la palabra.

(Amor)

Ahora todo cuadra.

 

 

roma, panteón
Panteón. Sandra Lázaro