Fue en el último momento cuando decidió no coger el avión. Cuatro años más tarde recorría la ciudad soñando con lo que pudo ser y, en cambio, no fue. -Me eché novio y decidí quedarme en Madrid. Nos contaba a tres Erasmus sorprendidos, mientras su madre reprochaba su decisión. -Perdí un viaje tonto y gané al hombre de mi vida. No me arrepiento. Casada y feliz se alejaba por la puerta de aquella famosa heladería. –Creo que no cambiaría esto por nada. Comentaba Pau, muy…Continuar leyendo “Esto no es una despedida”