A ell@s, los que más brillan

A ell@s, abuel@s:

Acaba el año. Haces el balance de lo bueno y malo. Cierras el libro. Borras algún que otro teléfono de la agenda y algún recuerdo de la mente. Dices adiós. A viajes. A sueños. A corazones.

Empiezas a escribir aquellos propósitos que nunca cumplirás. Y, entonces te paras. Ríes. Aquel tiovivo sigue girando, nunca dejó de hacerlo. Abres un nuevo libro y, sin embargo, ahí están. Todos los buenos recuerdos, con los que aprendiste, creciste. Allí está aquel momento con el que empezaste a amar la vida. Donde sentiste la libertad y las ganas de volar. Allí está ella. Está él. Con los sueños que siempre nos inspiraron. Demostrando una vez más que el corazón siempre gana la batalla a la cabeza. Se para la radio. El silencio se hace eco. Y, las estrellas brillan como nunca. Hay personas que son magia. Y, da igual los años que pasen, la magia siempre eterna, es aunque no esté. (Gracias por haberme regalado un trocito de vosotr@s para hacer este vídeo.)

¿Qué es la felicidad?

Una vez, un profesor, nos hizo una pregunta. Quizá, la más difícil de toda la carrera. (Y, seguramente, la más importante.)

¿Qué es la felicidad?

Epicuro la sintetizó en ‘placer’.

Aristóteles la denominó ‘eudemonia.’

Mientras Kant estaba ocupado con su Imperativo Categórico, María Zambrano la dedicaba su mejor poema. Frida la pintó en forma de pájaro.

Algunos la convirtieron a cine con el nombre de ‘Annie Hall’, sin embargo, Amenábar, en su busca, se ahogó Mar adentro.

Para Campoamor siempre fue el voto femenino y, Bucay se empeñó en recetarla en libros.

A los Beatles les bastaba con un submarino amarillo, aunque, Punset lo relacionó con la serotonina.

Chicote la puso en plato y Wolf se la comió en una habitación propia.

Intentaron describirla, escribirla y componerla. No probaron a vivirla.

La RAE se empeñó en definirla como ‘felicidad’ porque ‘quitarse el sujetador al llegar a casa’ sonaba muy ordinario.

(O, quizá no.)

De vez en cuando, te encuentras a algún que otro profesor, con el que aprendes.

Filosofía y poesía: María Zambrano

La filosofía nació con el ser humano, el ser humano dio luz ideas, como bien decía Sócrates. Pero, la filosofía tenía una melliza; la poesía, la cual pintó sentimientos en un folio de papel. Durante años se intentó separar la razón de la pasión. La filosofía de la poesía. Platón condena a los poetas en la República. “Los sentimientos no deben dominar al intelecto” advertía Platón.

Pero, un hecho aconteció a la filosofía que cambio su forma de ver la vida: la muerte de Dios. Nietzsche anunció “Dios ha muerto” y el ser humano se encontró sin rumbo. Entonces, se produce un encuentro con la poesía. Con autores Heidegger, Hans-Georg Gadamer o el propio Nietzsche. Este reencuentro llega a España en 1939 con María Zambrano.

Maria zambrano
Pintura Rafael Sanzio, 1510-1511

María Zambrano

María Zambrano nace en 1904 en Vélez-Málaga. En Madrid se licencia en Filosofía, siendo alumna de Ortega y Gasset y de Xavier Zubiri, en una época en la que la mujer está predestinada a las tareas del hogar. Mientras tanto participa en movimientos estudiantiles y colabora con diversos periódicos.

Conoce y entabla amistad con diversos artistas de la Generación del 27; Luis Cernuda, Emilio Prados, Miguel Hernández, Maruja Mallo, Rosa Chacel, entre otros.

Al estallar la guerra se incorpora a filas para colaborar con la República como Consejera de Propaganda y de la Infancia Evacuada. El 28 de enero de 1939 parte rumbo al exilio. Cruza la frontera a pie, acompañada de  Antonio Machado. Primero Francia, luego México. Este año publica dos obras: Pensamiento y poesía en la vida española y Filosofía y poesía.

Su obra: Filosofía y poesía

Zambrano es este ensayo aborda el tema presentado con anterioridad. Para la autora, filosofía y poesía son las dos caras de la misma moneda; “en la poesía encontramos directamente al hombre concreto, individual. En la filosofía al hombre en su historia universal, en su querer ser”. (Filosofía y poesía; María Zambrano)

La solución que propone es la conocida como “razón poética”. El poeta es el único capaz de destruir los monstruos construidos por la razón. Elabora para superar la racionalidad moderna. Plantea dar la vuelta al platonismo. La condena platónica de la poesía es el gran triunfo del logos para occidente. Por esta razón María Zambrano cita:

“La poesía representa a la mentira, todo representar es ya mentira. No hay más verdad que la que refleja al ser que es. Lo demás es casi crimen. La creación humana es puramente reflejante; limpio espejo el hombre, en su razón, del ordenado mundo, reflejo a su vez de las altas ideas. Lo que no es razón, es mitología, es decir, engaño adormecedor, falacia; sombra de la sombra en la pétrea pared de la caverna.” (Filosofía y poesía; María Zambrano)

La filosofía construiría el método que le garantizara la verdad y la poesía encontraría la verdad, sin método científico.  La poesía de su amigo, Antonio Machado, abre camino hacía este nuevo pensamiento.

Tanto el filósofo como el poeta son prisioneros del delirio, del asombro y de la realidad. La poesía es necesaria, porque acude a entregarse incluso a los que nunca la desearon y ella los transforma y engrandece.

Los cimientos de la filosofía advierten con voz de Platón “Así me pareció también el sentimiento de los poetas. Me di cuenta que, por esta causa, los poetas creen que son más inteligentes que los demás hombres, y no lo son: por ello, me alejé de estos.” (Platón. 1982: 56)

Mientras tanto Rubén Darío, con pluma en mano, mirando la vida afirmaba que la poesía es el arte que vence al espacio y tiempo; “he meditado ante el problema de la existencia y he procurado ir hacia la más alta idealidad. He expresado lo expresable de mi alma y he querido penetrar en el alma de los demás y hundirme en la vasta alma universal… nada es extraño a mi yo.” (Poesía completa; Rubén Darío. Capítulo V. Editorial Verbum)

Y, es aquí cuando las dos hermanas se unifican en una; poesía y filosofía; arte, pensamiento; pensamiento y arte. La historia del pensamiento no puede alejarse de la vida, ni la vida puede huir del pensamiento. El ser humano por naturaleza es poeta y, a la vez, pensador.

Roma al revés

 

Pensé que todos los caminos llevaban a Roma. Y, siempre me llevaron a ti.

trastevere
Trastevere. Sandra Lázaro

(No me salían las cuentas. )

Apagaron las luces del Coliseo. Cerraron las puertas del Vaticano. El Panteón se derrumbaba a tus pies. Y, en Piazza Navona los ríos se des(bordaban.)

Mientras tanto, en Trastevere dos señores leían tu poesía.

Pasaste por Roma haciendo monumento entre tanta ruina. Quizá, escribimos al revés la palabra.

(Amor)

Ahora todo cuadra.

 

 

roma, panteón
Panteón. Sandra Lázaro

 

¿Jugamos?

Al cumplir cinco años me preguntaron “¿Qué quieres ser de mayor?.

A los siete me citaron a Einstein: “la vida es como montar en bicicleta, si quieres mantener el equilibrio no puedes parar.” A los dieciocho ya sabía que tenía que buscar un buen trabajo para poder comprarme el coche de mis sueños y, así, encontrar a la persona perfecta para tener dos hijos, también perfectos, y la casa ideal.

Fue entonces cuando comencé a estructurar el futuro. Midiendo mi vida en metas. Como quien escribe en una lista de la compra y tacha los productos que están en la cesta.

Un escaparate valorado en cantidad de likes.

Entre tantos sueños dibujados en servilletas, entre innumerables planes, me enseñaste a beberme una copa de vino. Lento. Despacio. Oliendo cada gota de su aroma. Saboreando su tacto. Degustando su fragancia. Me enseñaste a beberme una copa de vino pausadamente. Sin prisa. Ni prisas. Disfrutando del “aquí y ahora” sobre todo, del “con quien.” Me enseñaste a beberme una copa de vino charlando de la fugacidad del tiempo.

Y de los poco “te quiero” que lanzamos al viento. Entre todas las lecciones esta. Entre todos, tú.

Papá, me enseñaste a beberme la vida como quien bebe una copa de vino.

Al soplar las 21 velas, me respondí a aquella pregunta que siempre me dio tanto miedo.

De mayor,

solo

quiero

ser

pequeña.

(Jugando con mis reglas. Sin más planes. Sin más futuro. Acercarme a la vida y susurrarla «¿jugamos?» y, disfrutar.)

 

Texto: Sandra Lázaro

Florencia grita «poesía»

¿Son los versos los que enamoran al lector? O, ¿el amor hacia la poesía se esconde tras el nombre del autor/a?

Via Conti, Firenze.
Via Conti, Firenze.

Las calles de Florencia se encuentran decoradas con poemas anónimos. Consecuencia de un movimiento artístico (Movimento per l’Emancipazione della Poesia «MEP») que comenzó en marzo de 2010. Proponiendo una nueva forma de plasmar la poesía: gratuita (para el lector) y vocacional (para el/la autor/a.)

 

Via Sant' Antonino, Firenze.
Via Sant’ Antonino, Firenze.

Dejando, de alguna forma, el envoltorio a un lado y, centrándose en el contenido. Buscando la «liberalización» de la poesía, ¿acaso hay algo más libre que el arte?

Neruda, una vez escribió,«si me preguntan qué es mi poesía debo decirles no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quién soy yo.»